¿Por qué tienes más hambre algunos días que otros?

Hay días en los que parece que te pasas todo el día comiendo. Acabas de comer y, al poco rato, ya tienes hambre otra vez. Sientes que te has comido un mundo y otro más… Y luego hay otros días en los que casi ni piensas en la comida.

Si te pasa esto, debes saber que no estás solo y que es perfectamente normal.

El hambre no depende solo de la cantidad de comida que ingieres. Hay varios factores que influyen en tu apetito. Es el caso del sueño, el estrés, la actividad física, las hormonas e incluso el tipo de comidas que tomas, que pueden influir en tu apetito de un día para otro.

 

El hambre es una señal de tu cuerpo

Antes que nada, es importante entender que sentir hambre no es un problema. ¡Al contrario!

El hambre es la forma que tiene tu cuerpo de decirte que necesita energía.

El reto consiste en distinguir si tienes hambre física o simplemente ganas de comer. El hambre física aparece de forma gradual, cualquier comida equilibrada la sacia y desaparece después de comer. En cambio, las ganas de comer suelen surgir de repente y, a menudo, están relacionadas con el estrés, el aburrimiento, las emociones o, simplemente, porque has visto un alimento que te ha despertado el apetito.

¿Has dormido mal? Es normal que tengas más hambre.

Si has dormido pocas horas o has tenido una noche de sueño de mala calidad, es probable que tengas más hambre al día siguiente. Esto ocurre porque el sueño influye en las hormonas encargadas de regular el apetito; si no has descansado bien, es posible que se vea afectado el equilibrio de esas mismas hormonas y que sientas más hambre durante el día, “sin motivo aparente”.

Además, cuando estás cansado, tu cuerpo busca energía rápida, lo que explica por qué es tan habitual tener ganas de comer dulces, galletas u otros alimentos más calóricos, ya que son los que contienen una mayor cantidad de hidratos de carbono.

Dormir bien ayuda a controlar el apetito.

El estrés puede aumentar las ganas de comer

Cuando estás bajo presión, preocupado o ansioso, tu cuerpo reacciona. La verdad es que cada persona es diferente y las reacciones ante el estrés también lo son.

A algunas personas, el estrés les quita el apetito. A otras les ocurre justo lo contrario: les aumenta las ganas de comer, sobre todo alimentos ricos en azúcar y grasa.

Por eso, antes de ir a por otro tentempié, vale la pena hacerse una pregunta sencilla: ¿De verdad tengo hambre o solo estoy estresado, cansado o aburrido?

¡Recuerda que la comida no es una recompensa!

 

¿Has hecho más ejercicio? Puede que tu cuerpo necesite más energía.

Si has realizado un entrenamiento más intenso, has dado un paseo largo o simplemente has estado más activo de lo habitual, es normal que tengas más hambre.

Tu cuerpo ha gastado más energía y necesita reponerla.

En estas situaciones, no debes ignorar el hambre. Lo importante es elegir alimentos que nutran el cuerpo, como comidas con proteínas, verduras, hidratos de carbono de calidad (de absorción lenta) y grasas saludables.

Las hormonas también influyen en el apetito

Si eres mujer, probablemente ya te hayas dado cuenta de que hay momentos del mes en los que tienes más hambre que en otros.

En los días previos a la menstruación, es frecuente que aumente el apetito y surja un mayor deseo de comer dulces o alimentos más reconfortantes.

Estos cambios forman parte del ciclo menstrual y son completamente normales.

En lugar de luchar contra tu cuerpo, intenta tomar comidas más saciantes y equilibradas durante estos días.

Comer poco durante el día puede tener el efecto contrario

Mucha gente cree que saltarse comidas ayuda a adelgazar.

En la práctica, a menudo ocurre justo lo contrario.

Si pasas muchas horas sin comer o tomas comidas demasiado pequeñas o poco nutritivas, es normal que al final del día tengas mucha hambre.

Y cuando eso ocurre, resulta mucho más difícil controlar las cantidades o resistirse a los alimentos más calóricos.

No todos los alimentos sacian de la misma manera

¿Te has dado cuenta de que, a veces, te comes unas galletas o un croissant y, al poco rato, ya tienes hambre otra vez?

Esto ocurre porque no todos los alimentos tienen el mismo poder saciante.

Una comida rica en proteínas, verduras y alimentos con fibra te mantiene saciado durante más tiempo que una compuesta únicamente por alimentos ricos en azúcar o harinas refinadas.

Por eso, si tienes hambre poco después de comer, vale la pena fijarte en la composición de tus comidas.

Entonces, ¿es normal haber días en los que se tiene más hambre?

Sí.

El apetito varía de un día para otro y eso no significa que tengas menos fuerza de voluntad ni que estés haciendo algo mal.

Tu cuerpo se adapta constantemente al nivel de actividad física, al sueño, al estrés, a las hormonas y a las necesidades energéticas de cada día.

Aprender a escuchar esas señales es mucho más importante que intentar ignorarlas.

¿Cómo puedes controlar mejor el hambre?

Algunos hábitos pueden marcar la diferencia:

  • No te saltes comidas de forma habitual.
  • Incluye proteínas en todas las comidas.
  • Come verduras y alimentos ricos en fibra todos los días.
  • Bebe agua a lo largo del día.
  • Duerme entre 7 y 9 horas cada noche.
  • Mantente físicamente activo.
  • Antes de picar algo, pregúntate si realmente tienes hambre o si solo estás comiendo por costumbre o por motivos emocionales.

 

En conclusión, tener más hambre unos días que otros es totalmente normal y forma parte del funcionamiento del organismo.

En lugar de ver el hambre como un enemigo, intenta comprender qué hay detrás de ella. ¿Has dormido mal? ¿Has tenido un día más activo? ¿Estás más estresado? ¿O simplemente tu última comida no te ha saciado lo suficiente?

Cuando aprendes a interpretar las señales de tu cuerpo y respondes con elecciones equilibradas, resulta mucho más fácil controlar el apetito y mantener una alimentación saludable, sin culpa ni restricciones innecesarias.

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