Sistema inmune y alimentos de temporada

Ante de nada, recordar que no hay mejor manera de reforzar nuestro sistema inmune que una dieta equilibrada y variada.

Quizá no debiera ser necesario tener que decirlo, pero alimentarnos con un abanico estrecho de alimentos, incluso sin llegar al punto de comer todos los días el mismo alimento, implica que habrá algunos nutrientes que no estemos incorporando y, por eso mismo, tendremos una carencia. Pero, además, alimentarse con poca variedad de alimentos no sólo implica una carencia nutricional, también un exceso de los nutrientes que tales alimentos aportan. Tan malos son los defectos como los excesos.

Por ese motivo, y aunque estos alimentos ayudarán a mejorar tu dieta, confiar solamente en ellos sería un error muy grave y el efecto final será muy diferente del deseado: estar sanas.

Estamos en diciembre, ya pronto despedimos el otoño, una estación maravillosa porque la naturaleza se está preparando para sobrevivir al venidero invierno y para ello animales y vegetales dedican muchos esfuerzos a acumular reservas; para nosotros estos alimentos ricos en reservas serán alimentos nutritivos. No olvidemos tampoco a los hongos, ¡el otoño es la época por excelencia para las setas!

Para que nuestra dieta sea equilibrada y variada lo mejor es que sea muy rica en alimentos de origen vegetal: fruta, verduras, hortalizas, cereales (preferiblemente integrales) legumbres y frutos secos. Y para mantener nuestro sistema inmune en perfectas condiciones lo ideal es tener unos niveles adecuados de nutrientes como las vitaminas C, E y A, el ácido fólico y minerales como el hierro, cinc y selenio. No son los únicos, pero estos elementos sabemos muy bien que están vinculados con el sistema inmune y los efectos que en éste tienen.

 

Nutrientes vinculados al sistema inmune

La vitamina C, por ejemplo, interviene en la producción de interferón, que es un compuesto que participa en infecciones víricas (entre otras). ¿Dónde la encontramos? En las famosas naranjas, pero también en pimientos, tomates y la mayoría de hortalizas.

La vitamina E es capaz de aumentar la respuesta inmunológica general de una persona. ¿Dónde la podemos encontrar? Principalmente en cereales y aceite, pero también en frutos secos. ¿He oído nueces, almendras o avellanas?

La vitamina A es necesaria para mantener en buen estado las mucosas, que son la primerísima barrera que el cuerpo tiene contra las infecciones. ¿Dónde la podemos encontrar? Principalmente en verduras de color rojo o anaranjado. ¡Los colores del otoño! Tomates y zanahorias son unos clásicos, pero como queremos introducir variedad con alimentos de temporada no podemos olvidar los rábanos ni la remolacha, que pueden ser fácilmente incorporados en una ensalada. Las uvas y las granadas también nos aportarán esta vitamina, aunque en cantidades bastante menores.

El ácido fólico es muy necesario para el cuerpo porque es indispensable para la síntesis del ADN. El ADN es la librería que toda célula necesita para poder realizar sus funciones correctamente y, aunque es muy estable, durante la división celular es necesario duplicar el contenido de este ADN para que cada célula hija resultante tenga también su copia de ADN. Recordemos que la división celular implica que de una célula pasaremos a tener dos, por lo que de una molécula de ADN de esta célula madre habrá que fabricar otra más para tener dos. Y, ¿esto es tan necesario para el sistema inmune? Vital, más bien porque durante una infección el sistema inmune responde multiplicando estas células de defensa para ofrecer una respuesta contundente contra el invasor. ¿Dónde encontramos el ácido fólico? En las verduras de hoja verde; acelgas, espinacas, puerros, rábanos, lechugas y remolachas son todas ellas verduras de otoño que nos proporcionarán este indispensable ácido fólico.

 

En cuanto a los minerales, son necesarios para que algunas enzimas puedan ejercer sus funciones. Las enzimas, recordemos, son proteínas que se encuentran formando parte de nuestras células y se encargan de facilitar las reacciones bioquímicas que se suceden en estas células. Sin enzimas, sencillamente, la vida no existiría. Por supuesto, el sistema inmune también necesita de enzimas, especialmente para ayudar a que los anticuerpos, otras proteínas, funcionen perfectamente reconociendo al invasor para eliminarlo. Los podemos encontrar en carnes, pescados y mariscos. Los vegetales, aunque también contienen estos minerales, tienen la desventaja de que no los absorbemos tan bien como con los alimentos de origen animal. Así, por ejemplo, aunque un filete, unas espinacas o un brócoli tuvieran la misma cantidad de hierro, el hierro que proviene de la carne se absorbe mucho más y mejor en nuestro intestino. ¿Recordamos que la dieta debe ser variada y equilibrada?

Aún así, no podemos finalizar este artículo de hoy sin nombrar a la que es quizá la fruta reina del otoño: la calabaza. Precisamente, las semillas de calabaza son una fuente rica en zinc, un mineral que a veces cuesta encontrar en los vegetales. Cierto es que las espinacas y la lechuga también son una importante fuente de este mineral, pero ya los hemos nombrado anteriormente y así no tenemos excusa para, mientras preparamos las calabazas para celebrar Halloween, aprovechar unas pocas para incorporar en nuestros platos de estos días. ¡Son muy versátiles!

Cabe destacar, que todos aquellos que han apostado por el método Lev para perder peso de forma segura este otoño, disponen de una gama de suplementos alimenticios para garantizar la Cantidad Diaria Recomendada (CDR) de todos los nutrientes esenciales, de forma que se optimice el estado nutricional y se eviten carencias, y además, estamos de estreno con el Plan Inmunidade, un kit de tres productos Lev para conseguir un sistema inmune mas  fuerte esta temporada de otoño-invierno. ¡No te lo pierdas!

 

WhatsApp WhatsApp Lev®