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La retención de líquidos, conocida también por edema, es un aumento en el volumen del líquido intersticial, es decir, una acumulación excesiva de líquidos en los tejidos corporales.

La retención de líquidos, conocida también por edema, es un aumento en el volumen del líquido intersticial. Es decir, una acumulación excesiva de líquidos en los tejidos corporales.

A veces se nota un aumento de peso inexplicable, un hinchazón en las piernas y en los tobillos, el aumento del perímetro abdominal. Si presionamos la piel firmemente con el dedo, notamos un hundimiento que permanece durante algunos momentos después de que hayamos quitado el dedo, a lo que se llama fóvea.

Las causas de estos síntomas pueden ser variados, desde problemas circulatorios, enfermedades renales o hepáticas, hasta insuficiencia cardíaca congestiva. Frecuentemente también pueden tener relación con los ciclos menstruales, el embarazo y menopausia en las mujeres. Pero sin duda, el tipo de alimentación afecta bastante los niveles hídricos en el cuerpo humano.

La mejor forma de evitar o disminuir este fenómeno en términos dietéticos, consiste en una dieta baja en sodio. Las principales fuentes de sodio son los alimentos procesados (como salazones, embutidos, salsas, aderezos, comidas precocinadas, palomitas saladas y algunos quesos) y la sal de cocina, sobre todo la de mesa. La sal «atrae» el agua, por eso, cuanta más sal se consuma, más agua se retendrá. En su lugar se pueden utilizar hierbas aromáticas, especias, limón, vinagre y aceites aromatizados con ajo, orégano o tomillo para potenciar el sabor de las comidas.

Si nuestra alimentación se basa en productos frescos y variados, la retención será progresivamente menor.

Las muy famosas cinco raciones diarias de fruta y verdura ayudan a bajar los niveles de sodio en el organismo, por su aporte en potasio. Plátanos, melón, sandía, alcachofas, los berros, acelgas y calabaza son alimentos ricos en potasio. La cebolla también puede contribuir al mejorar la circulación y no nos olvidemos de la ciruela que mejora el tránsito intestinal.

El azúcar también nos ofrece problemas en este aspecto. El consumo de  demasiados postres, golosinas, pastas y azúcares refinados en general, ofrece glucosa en exceso y arrastra agua por ósmosis, favoreciendo su retención en el cuerpo.

Beber agua a lo largo del día es fundamental.

Si el organismo se siente hidratado, dejará que los líquidos retenidos sean eliminados. Pero también aquí los excesos son perjudiciales. Es fundamental no superar los cuatro litros diarios para no retener líquidos por sobrecarga y estar atentos a la composición del agua mineral, por su contenido en sodio. Algunas plantas, que pueden ser utilizadas para preparar infusiones, pueden evitar la retención de líquidos. El diente de león, la cola de caballo, el té verde y la centella asiática son algunas de las plantas con un papel positivo. En Lev® tenemos un anti-retención de líquidos, el A.R.L., que incluye muchas de estas hierbas y plantas, preparado con el máximo cuidado para que su fórmula sea inmejorable.

El ejercicio físico regular ayuda a disminuir el edema. Caminar a diario a buen ritmo durante 30 minutos puede ser un primer paso para mantenerse en forma y reactivar la circulación sanguínea. La ropa ancha que permita movimientos y circulación libres. Un pequeño masaje pos-ejercicio también ayuda en este proceso.

Una vez más, la alimentación, hidratación y ejercicio físico demuestran un papel fundamental para mantener el cuerpo en equilibrio y en forma. Estate atento a los señales de tu cuerpo para que puedas actuar y encontrar las mejores soluciones y sentirte siempre bien.

 

4 Respuestas a “¿Qué es la retención de líquidos?”

    1. Hola Sandra, habría que estudiar tu caso en profundidad. Prueba a alternar infusiones de cola de caballo o té verde, en ocasiones puede ayudarte a liberar más líquido. Gracias!

  1. Muy interesante. .gracias…la verdad es que camino mucho…como sano y me siento muy bien..

Los comentarios están cerrados.

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