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Las ventajas de los prebióticos y probióticos

¿Sabías que hasta 2 Kg de nuestro peso son exclusivamente debidos a la cantidad de microorganismos que viven en nuestro intestino?, ¿te parece mucho?, ¿y si os decimos que la superficie de nuestro tracto gastrointestinal es tan grande como 2 pistas de tenis o 400 m2?

Este conjunto de bacterias se conoce como microbiota. Hace años era totalmente desconocida e ignorada por todos; pero eso cambió desde que se ha observado que estas bacterias colaboran y cooperan con las células del cuerpo humano de una manera jamás imaginada. Principlamente, participan en los procesos de digestión, intervienen en la defensa inmunitaria, e incluso son capaces de regular los procesos de transformación, reciclaje y división de las células del cuerpo humano.

Estamos ante unas relaciones tan estrechas y beneficiosas que podríamos considerar al ser humano como un organismo simbionte; es decir, un organismo formado por la colaboración de dos organismos.

Mientras el papel de la microbiota pasó desapercibido fue inevitable cometer agresiones y excesos contra estas bacterias amistosas. Por suerte, esos tiempos ya han pasado y hoy ya no es que solamente conozcamos el importante papel que juegan los microorganismos en defensa de nuestra salud, si no que también somos capaces de ayudarles a ello.

Es aquí donde surgen dos conceptos que seguramente hayas oído muchas veces: los alimentos probióticos y los alimentos prebióticos. Los primeros, los alimentos probióticos contienen microorganismos vivos, mientras que los segundos, los alimentos prebióticos, contienen sustancias que estimulan el crecimiento de determinadas bacterias ya presentes en nuestro intestino. Por supuesto, existe la combinación de preprobióticos, es decir, alimentos que contienen microoganismos y sustancias que favorecen su crecimiento, normalmente de los que se están incorporando.

 

¿Qué utilidad tienen los prebióticos y probíoticos?

Realmente, no son intercambiables. Los alimentos probióticos suelen ser alimentos que han pasado por procesos de fermentación, ¿por qué?.

Básicamente, porque la fermentación es el proceso por excelencia por el que los microorganismos se nutren. Así, yogures, quesos, kéfir, kombucha, chucrut o encurtidos son alimentos probióticos que llevamos consumiendo milenios. Se obtienen a partir de la fermentación de la leche, del té, o del repollo, aceitunas o pepinillos y al consumirlos estamos incoporando también estos microorganismos.

Por otro lado, los prebióticos son alimentos destinados a ser “ingeridos” por los microorganismos, no por nosotros; por tanto, hay que cumplir sus requisitos. La famosa fibra procedente de los vegetales es el prebiótico por excelencia porque, a diferencia de nosotros, los microorganismos sí que son capaces de degradarla nutrirse de ella.

Sin embargo, la fibra también nos beneficia a nosotros por tanto facilita el tránsito intestinal. Otro alimento vital para estos microorganismos es la leche materna, un verdadero suplemento capaz de mejorar la microbiota del lactante. Otros prebióticos, quizá menos conocidos, pero indispensables, son la inulina y el fructano, presentes en plantas como el diente de león, el ajo, la cebolla, las alcachofas o los espárragos.

Los prebióticos tienen en común que son azúcares.

Estos azúcares tienen varias particularidades:

  • La primera es que nuestras células no son capaces de aprovecharlos directamente porque no tienen la maquinaria (las enzimas) necesarias para ello; nuestras bacterias intestinales sí.
  • La segunda es que son azúcares con capacidad fermentativa; es decir, una vez tomados por las bacterias sufren procesos de fermentación y se degradan a otras sustancias, sustancias que para las bacterias son compuestos de desecho y para nuestras células son nutrientes muy valiosos que no podrían conseguir de ninguna otra forma.
  • La tercera es que son alimentos selectivos; es decir, que solamente son aprovechados por bacterias beneficiosas, y no por aquellas que no son más que invasoras o bacterias nocivas causantes de enfermedades.

En resumen, el consumo de probióticos y prebióticos ayudará a mejorar nuestra salud a la vez que mejorar la situación de nuestra microbiota intestinal. Y viendo sus profundas implicaciones en el funcionamiento de nuestro cuerpo, ahora entenderemos mejor como contribuyen a prevenir enfermedades como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, o las infecciones, tanto de otras bacterias como de virus.

 

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