¿Por qué no consigo adelgazar?

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Todos sabemos que adelgazar es complicado. No solo porque al hacer dieta para adelgazar debemos renunciar a comer ciertos alimentos que nos gustan y que nos desanimamos cuando no tenemos unos resultados de forma rápida, sino porque también nuestro organismo tiene una serie de mecanismos que nos lo ponen muy difícil y hace que no consigamos adelgazar. Te explicamos por qué.

La fórmula para perder peso parece muy sencilla: la forma de bajar peso consiste en gasta más calorías de las que consumimos. Por tanto, si reducimos el número de calorías que ingerimos con nuestras comidas, deberíamos perder peso. Esto parece fácil, pero no siempre es así. Nuestro cuerpo tiene una tendencia natural a quedarse con el peso que ya tenemos. Esto es debido a un proceso que controla el hipotálamo, el centro de control del sistema endocrino de nuestro cerebro, y que se llama homeostasis. Esto ocurre porque a nuestro cuerpo no le gusta perder energía.

Estos son algunos de los factores que hacen que nuestro organismo no pierda peso:

LAS HORMONAS

Hormonas como la leptina, que se encuentran en las células grasas del cuerpo, se reducen cuando hacemos una dieta para eliminar grasa. Cuando llegamos a reducir las leptinas, nuestro hipotálamo lo interpreta como inanición, es decir, debilidad física por falta de alimentación. Es en este momento cuando comienza a enviar señales a nuestro cuerpo para que coma más.

El estómago también utiliza la grelina, que regula el apetito, para comunicarse con el cerebro y decirle que debe recibir más comida. Al mismo tiempo, el páncreas reduce su producción de insulina, encargada de regular el nivel de azúcar en la sangre, y de anilina, que aporta la sensación de saciedad en nuestro cuerpo.

Todas estas hormonas se encargan de decirle al cerebro que tenemos hambre y que necesitamos más comida.

OPTIMIZACIÓN DE LA ENERGÍA

Asimismo, cuando nos ponemos a dieta y nuestro cuerpo recibe menos energía, reduce el gasto calórico. Esto quiere decir que, si comemos menos, nos cuesta más trabajo quemar calorías. Nuestros órganos y músculos gastan menos energía a la hora de realizar sus funciones vitales porque han sido advertidos pro nuestro cerebro. Además, buscan energía en otras fuentes en lugar de acudir a las reservas de grasa, como nos gustaría. Extraen su energía de los alimentos que ingerimos durante nuestra dieta. Esto dificulta enormemente el proceso de pérdida de grasa.

NUESTRO ORGANISMO TIENE MEMORIA

Otro de los factores que dificultan la pérdida de peso es que nuestro organismo tiene memoria. Una vez que abandonas la dieta y comes regularmente, hay hormonas que no vuelven a sus niveles de producción que tenían antes de la dieta y siguen enviando ordenes a nuestro cerebro para pedir más comida. Esta es la consecuencia de que comas más de lo que necesitas y se produzca lo que conocemos como “efecto rebote”. A esto hay que añadir que permanece el modo de optimizar la energía. Tras haber sometido nuestro cuerpo a dietas y haberle restringido ciertas calorías, le asustamos y no se arriesga a gastar demasiadas haciendo que sea más lento el proceso de quemar calorías.

A estos factores hay que añadir otros como la genética personal de cada uno, el tipo de alimentación o inclusos factores ambientales que influyen en el proceso de adelgazar, engordar o poder mantenernos en nuestro peso.

Los expertos nutricionista de los Centros Lev te ayudarán a llevar una dieta diaria equilibrada y seguir un mantenimiento tras haber conseguido tus objetivos para que estos factores se minimicen al máximo y no sufras el tan temido efecto rebote.

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