Introducir ejercicio físico en tu rutina diaria

Nos llueven a diario recomendaciones para que realicemos ejercicio físico con habitualidad en nuestra rutina, es beneficioso para la salud y mejora nuestro estado físico, pero, es cierto que encontrar la manera de realizar deporte de forma habitual no es posible para todos, porque el ritmo de vida que llevamos dificulta que podamos acudir al gimnasio, apuntarse en actividades de grupo, o sumarse a entrenamientos de equipo.

Aún así, esto no es una justificación para llevar una vida sedentaria, y ni la falta de tiempo, el nivel económico o las diferentes circunstancias familiares de cada uno, son excusas válidas para no llevar una rutina más activa.

En realidad, todos podemos introducir este hábito haciendo pequeños cambios en nuestro día a día y conseguir, en poco tiempo que esto vaya a mas, y encontremos momentos y actividades adecuadas a cada estilo de vida.

 

¿Cómo introducir este cambio en tu rutina?

Toma consciencia.

Lo primero es interiorizar que quieres realizar este cambio, preguntándote por qué quieres hacerlo, por dónde empezar, cuándo lo vas a hacer, y el tiempo que vas a dedicar. Piensa que las respuestas deben ser realistas.

 

Empieza por lo fácil.

Iniciarse con una meta demasiado ambiciosa es el grave error que te llevará a renunciar más pronto que tarde, y esto debilitará tu autoestima. La clave es empezar poco a poco para ir ganando confianza y resistencia, y a medida que se consiga una constancia en modo automático, podrás introducir más retos y actividades, así como mayor intensidad.

 

Incorpora la nueva actividad a otra que ya sea un hábito.

Esto supondrá un recordatorio, y se convertirá en una presión psicológica que te ayudará a conseguirlo, además refuerza la motivación con mas facilidad.

 

Recompénsate por el esfuerzo.

¡Ojo! Se trata de elegir una recompensa adecuada que no haga que el esfuerzo haya sido en vano, nos referimos a los premios en forma de comida no saludale, esto no es válido, pero si un baño caliente, un café con calma, un nuevo libro, etc.

 

Anota tus avances o compártelos con alguien.

Hazte notas donde registres el tiempo que has dedicado al ejercicio y la evolución que notas, ya sea en peso, en volumen, resistencia… Si eres consciente de tus progresos, será más fácil cumplir y superar tus metas. Puedes utilizar apps especificas para esto, o también exponerlo en redes sociales.

 

¿Qué cambios puedes realizar para se más activo?

Camina más.

Es el método más sencillo para ejercitarse sin cambiar demasiado tu rutina. Evita el coche o el transporte público siempre que sea posible y el trayecto no sea muy largo, aunque tardes unos minutos mas, o aparca más lejos o bájate una o dos paradas antes de tu destino. También puedes coger momentos como el almuerzo, o descansos en el trabajo para salir a pasear en vez de quedarte en la cafetería.

 

Haz uso de las escaleras.

Evita el ascensor y haz tramos cortos, de dos o tres pisos, por las escaleras y no uses las escaleras mecánicas en centros comerciales, metro u otros.

 

Carga las bolsas de la compra.

Siempre repartiendo el peso en ambos brazos y sin cargar peso en exceso para no lesionarse, pero este ejercicio te ayudará a quemar calorías a la vez que fortaleces tus músculos.

 

Aprovecha las labores de casa.

Hazlas con mayor intensidad, e introduce ejercicios como sentadillas o zancadas, a los movimientos constantes que realizas. También puedes usar pesas en los tobillos para incrementar la eficacia y lograr mayor tonificación.

 

Haz entrenamientos cortos y sencillos.

Busca ese momento del día ideal para introducir un entrenamiento sencillo de 20 minutos que no desordene demasiado tu rutina y sin que haya que esforzarse demasiado en cuanto a desplazamiento; después de levantarte, antes de darte una ducha, justo al llegar a casa, etc. Puedes seguir una tabla que incorpore como mínimo cuatro tipos de ejercicios, salir a correr, bailar, u otros, y podrás ir incrementando la intensidad y el tiempo a medida que se vaya afianzando el hábito, y te sientas a gusto.

 

Es probable que cuando te hayas habituado a estos pequeños cambios, y se conviertan en parte de tu ritmo habitual, notes los beneficios y te sientas motivado, tu mismo irás a más, no habrá tantas excusas, e incluso podrás encontrar otras opciones más divertidas que te gusten más.

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