Dormir bien para adelgazar

Dormir pocas horas, mal y con un sueño de mala calidad, es un problema que no solo produce agotamiento y falta de rendimiento durante el día, puede tener consecuencias más graves.

No dormir correctamente desencadena reacciones sobre nuestro organismo; en el cerebro, las neuronas responden más lentamente. Afecta la capacidad de aprender y dificultando la falta de atención de una forma muy similar al efecto del consumo de alcohol y en nuestro cuerpo puede producir sobrepeso.

¿Por qué un sueño reparador ayuda a perder peso?

Se dice que para perder peso es imprescindible hacer ejercicio físico y llevar una dieta equilibrada, (LINK post anterior), descuidando en muchas ocasiones, un tercer factor que también es clave para bajar de peso y tener una vida saludable: dormir bien.

El ciclo de sueño y la regulación hormonal van de la mano, mientras dormimos actúan las hormonas encargadas de controlar el apetito; la leptina se gestiona la sensación de saciedad, y la grelina regula el apetito. Si nuestro descanso nocturno no es el adecuado los niveles de grelina aumentan, estimulando el apetito, y disminuye la producción de leptina, con lo que el cerebro no está recibiendo señales de “estar llenos”.

Por otro lado, para aquellas personas que realizan ejercicio con regularidad, su organismo será capaz de aumentar la producción de la hormona del crecimiento, la cual es la responsable de acelerar el metabolismo, permitiendo que se queme más grasa, y además, se conseguirá una mejor recuperación del entrenamiento, regenerando los músculos correctamente siempre que la calidad de sueño es buena.

Dormir mal también animará a nuestro cuerpo a almacenar grasa abdominal con la activación de la hormona cortisol.

Consejos para dormir adecuadamente

Se recomienda que las horas de descanso de un adulto no deben ser nunca menor a siete, y tampoco por encima de las nueve. Para que esto sea posible y logres conciliar el sueño deberías tener en cuenta los siguientes consejos:

  1. No hagas ejercicio de noche. Si sigues este hábito, dejando el entrenamiento para el final del día, plantea un cambio en tu rutina. El ejercicio físico ayuda a liberar tensiones. Proporciona al cerebro un estado de calma que ayuda a dormir mejor. Pero la práctica de deporte libera sustancias que activan y excitan al cerebro en el momento de practicarlo, y hasta unas horas después, no se activan los mecanismos de relajación. Por tanto, si se realiza muy próximo al momento de acostarse, es posible que no logres dormir correctamente.
  2. Cena temprano y en poca cantidad. Las cenas copiosas antes de acostarse producen insomnio y sueño superficial. Cena al menos dos horas antes de acostarte, y apuesta por verduras y pescados, evitando azúcares.
  3. Adquiere un horario de sueño. Procura mantener una rutina que te permita irte a dormir a las mismas horas todos los días, en el mismo horario, de esa forma tu cuerpo aprenderá a prepararse para dormir.
  4. Evita la televisión y otro tipo de pantallas antes de irte a dormir. No se estimulará tu cerebro, y eludirá el estado de alerta que le impida descansar correctamente.

Con estas sencillas pautas mejorarás la calidad y cantidad de tu sueño, y con ello, será más fácil y efectivo tu proceso de pérdida de peso.

Si ya has implantado estos consejos a tu rutina, pero necesitas la ayuda de un nutricionista para llevar una dieta adecuada a tu estilo de vida, pide ahora una consulta gratuita en Lev para valorar tu caso y empezar a bajar peso.

 

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