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¿Cómo afrontar la vuelta a la rutina?

Regreso a la rutina

Cambiar la hamaca de la playa, piscina o jardín,  por la silla y el ordenador (o los utensilios que uses en tu trabajo) es un cambio brusco, un esfuerzo gigante que algunas veces puede llegar a provocar casos de depresión. Afortunadamente, en la mayoría de las situaciones afrontar la vuelta a la rutina no es tan grave e, incluso, estos episodios depresivos suelen ser breves en el tiempo y de poca intensidad.

 

Haz la transición de hábitos paulatinamente

El mejor consejo que te podemos dar es que empieces a retomar hábitos durante las vacaciones para que la transición no sea excesivamente brusca. Al final, si te obsesionas pensando en que queda todo un año para las próximas vacaciones y que te has dejado mil cosas por hacer, lo raro sería que no terminases desquiciada. Mejor afrontar el fin de las vacaciones, ver lo bien que te sientan tus hábitos y, ¿por qué no? Planear lo que hará el próximo fin de semana para recordar que seguirás teniendo momentos de ocio.

 

Recupera buenos hábitos de alimentación.

Con respecto a la alimentación se aplica todo lo anterior; es decir, si has dejado de lado tus hábitos, llega el momento de recuperarlos. Aunque ya sabes que apostamos por una dieta que sea una alimentación variada y rica, así que es muy posible que en tus vacaciones hayas mantenido esta variedad en tu alimentación. Si es así, felicidades porque ya tienes mucho camino andado. Quizá sea el momento de probar a diseñar un menú semanal. Si lo haces así te organizarás mejor y será mucho más fácil dejar de lado esos caprichos que habías introducido en tus vacaciones.

 

Retoma una pauta saludable de sueño

Por otro lado, y aunque te parezca extraño, uno de los mejores hábitos que debes retomar lo antes posible es tu pauta de sueño. Acostarte a buena hora y madrugar como sueles hacerlo. Parece mentira, pero los procesos biológicos que están detrás del ciclo de sueño son tan complejos que se ven afectados por el resto de las actividades que realizamos y, a su vez, también se ven influenciados por la alimentación. Así, al modificar uno, los otros también lo hacen.

 

¿Por qué es tan importante seguir las tres pautas anteriores?

Si combinamos el esfuerzo por recuperar la pauta de sueño con la introducción de alimentos ricos en triptófano las cosas pueden venir aun más fáciles. El triptófano es un aminoácido y, por tanto, un componente de las proteínas, que es precursor de la serotonina. A su vez, la serotonina es un neurotransmisor clave en las rutas que regulan el sueño y el buen humor. Por tanto, parece lógico que una carencia de este aminoácido podría afectar al sueño y ánimo que tenemos. Por suerte, la luz solar tiene una influencia vital en la producción de serotonina a través de la vitamina D, así que en verano es fácil estar lleno de energía y ganas de vivir experiencias.

Además, el paso hacia el otoño supone que los días son más cortos, así que si hay poco triptófano y encima restringimos las horas de luz… mal humor justo cuando necesitamos sentirnos al revés. Así que, en resumen, y aunque parezca extraño, parece haber un estrecho equilibrio entre el triptófano, la vitamina D y las horas de luz. Con la última poco podemos hacer, pero con las dos primeras las opciones son más amplias.

Eso sí, es difícil que en España tengamos carencias de vitamina D, tampoco de triptófano, así que, con esto en mente, estas pautas son para garantizarnos un suficiente aporte de ellos, no es necesario actuar como si tuviéramos un déficit severo de ellos. Además, los excesos de ambos nutrientes son bastante perjudiciales e incluso se podría necesitar de asistencia médica si nos sobrepasamos en exceso.

Siempre usamos la fruta como ejemplo de un alimento muy completo, también en este caso. El plátano, la ciruela, la piña, el aguacate y la nuez son los más idóneos como fuente de triptófano, también las uvas y las manzanas, dos frutas de temporada que encontrarás en abundancia y en una gran variedad. Las verduras también contienen importantes cantidades de triptófano, especialmente las de hoja verde (rúcula, berros, endivias y espinacas). No te olvides de las calabazas, una verdura que te servirá para elaborar riquísimos platos de temporada.

En cuanto a los alimentos de origen animal, el pescado azul es una gran fuente de estos nutrientes además de omega 3, un ácido graso que también participa en la actividad de la serotonina al estar involucrado en el mantenimiento de la función cerebral normal. ¡Es una excusa perfecta para celebrar una última sardinada con los tuyos! Pocas experiencias más estimulantes se nos pueden ocurrir.

En resumen, nuevos planes, dormir mejor, trabajar con la alimentación y, por supuesto, deporte. Con estos hábitos estamos seguros de que la vuelta a la rutina será mucho más sencilla.

Si crees que no sabes como guiar tu alimentación en el nuevo curso, y además, necesitas recuperarte de los excesos descontrolados del verano, en Lev te diseñaremos un plan de alimentación ajustado a tus circunstancias. Puedes pedir tu primera cita gratuita en www.lev.es. 

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